Y no puedo tomar nada así que me emborracho justo ahora viendo Cinco hermanos para poder dormir esta noche.
Esto duele.
Me fijo en Sarah y pienso en ti.
Eres buena, lista, inteligente, guapa, tienes la piel más apetecible del mundo y mi nariz encaja a la perfección junto a la tuya, rozando el párpado, te asquean los libros de autoayuda, eres manirota y aunque te vayan a recortar el sueldo te haces socia de Greenpeace justo hoy y compras agua embotellada cara para estar más contenta, me dices que rompa la tendencia y no vaya a terapia, pasas horas cámara en mano mientras intento coger olas, levantas el pie del acelerador si te lo pido, me esperas después de la procesión para acompañarme a casa aunque vaya con la cara tapada, te duele mi espalda más que a mí, Manuel se emociona si te ve, mi hermana te abraza más de lo normal al saludarte.
Sarah no tiene nada que ver contigo, ningún guionista podría imaginarte.
Viva el litio.
Viva el vino rosado.
Indignante es no encontrarla cada noche en mi cama.